Aprende a salir de la zona de confort – Food Fact Friday

¿Tus jornadas se suceden sin cambios aparentes y tienes la impresión de no lograr salir de la monotonía? Hoy te contamos qué es la zona de confort y cómo salir de ella.

Índice
  1. ¿Qué es la zona de confort?
  2. Infografía: el modelo de las zonas de confort
  3. Abandona tu zona de confort
  4. Nuestras conclusiones

1. ¿Qué es la zona de confort?

Te levantas, vas al trabajo y, por la tarde, al gimnasio. Nuestra vida cotidiana está marcada por rutinas que se repiten a intervalos regulares. Muchas de estas rutinas se mantienen dentro de tu zona de confort. En ese área se siente uno seguro para tomar decisiones sin estrés ni incertidumbre.

©Sofie Delauw



No todas las zonas de confort son iguales, ya que varían de una persona a otra.
Ejemplo: mientras para que para algunos hacer una presentación delante de mucha gente puede no suponer un gran desafío, para otros puede implicar un gran esfuerzo que les obligue a abandonar su zona de confort.

La zona de confort está por lo tanto delimitada por barreras autoimpuestas.
De acuerdo con determinados estudios, el desarrollo de nuestra personalidad y de nuestro rendimiento se verán estancados a largo plazo si nuestro comportamiento permanece dentro de los límites de la zona de confort. Seguir evolucionando como persona te resultará imposible y dejarás pasar oportunidades importantes.
Si buscas superarte y aprender cosas nuevas, no te quedará otra que salir de tu zona de confort.

2. Infografía: el modelo de las zonas de confort

©Luxy Images

¡Sal de tu zona de confort! Según la psicología del aprendizaje, si abandonas tu zona de confort, podrás superar rápidamente tus objetivos. En este caso se hace la diferencia entre dos zonas:

Zona de aprendizaje:

Se trata de un área desconocida en la que uno se siente inseguro. Tus decisiones requieren de más energía. La zona de aprendizaje es el área en la que tienes el potencial para crecer en tus tareas y aprender cosas nuevas. También rompes con las rutinas y te ves confrontado a diversos desafíos.

Zona de peligro:

En contraposición a la zona de aprendizaje, en esta área te verás abrumado. Tus tareas son desconocidas o poco claras. Te sientes intimidado, las sensaciones de pánico empiezan a tomar el control y el instinto de huida se hace dominante. En este tipo de situaciones, el efecto de aprendizaje queda completamente excluido.

©Philippa-Langley

Ejemplo: quieres empezar a correr y te inscribes a la próxima media maratón de tu ciudad. De la noche a la mañana tienes que prepararte para lograr correr 21 kilómetros en solo 2 meses. Pronto te darás cuenta de que no solo tus articulaciones deberán acostumbrarse a los nuevos esfuerzos. El pánico empieza a extenderse rápidamente por tu mente mientras te preguntas si no hubiera bastado empezar con una carrera de 10 kilómetros.

Las fases de entrenamiento intensivo exigen mucho de ti y de tu cuerpo. Por eso deberás suministrar a tu cuerpo carbohidratos rápidamente disponibles y ácidos grasos esenciales después del entrenamiento. Devuelve a tu organismo lo que perdió en el entrenamiento.

Impulsa tu recuperación

Trata por lo tanto de encontrar el nivel de dificultad ideal para ti. A continuación, te enseñamos cómo acercarte poco a poco a la zona de aprendizaje en tu día a día sin necesidad de sentirte abrumado.

3. Abandona tu zona de confort

©Hero Images

Worst Case

Imagínate que quieres correr una media maratón, aprender un nuevo idioma o cambiar de trabajo.
Pregúntate qué puede pasar en el peor de los casos.
¿Cuál sería peor de las situaciones posibles si abandonas tu zona de confort? Acabarás dándote cuenta de que ningún escenario es peor que el pensamiento de no haber dado el paso.

A pasos de hormiga

No trates de abandonar tus hábitos de la noche a la mañana.
¿Quieres aprender a hablar en público sin miedo?
Ejercítate entonces poco a poco para facilitar un cambio paulatino. Empieza por ejemplo hablando frente a un par de personas y luego frente a un grupo pequeño. Aprende a vencer el miedo y a disfrutar de las sensaciones resentidas al abandonar tu zona de confort.

©Utamaru-Kido

Cada vez te resultará más fácil y estarás cada vez más cerca de tu objetivo. Una vez te sientas seguro para hablar delante de tus compañeros, podrás hacer presentaciones frente a un público con gente desconocida.

Se acabaron las excusas

Hace mucho frío, estoy muy cansado… Siempre tenemos excusas a mano cuando se trata de no esforzarse. También hay que reconocer que se está muy a gusto en nuestra zona de confort.
Sé sincero contigo mismo y trata de diferenciar las excusas baratas de los motivos reales. Trata de cumplir una función de observador y pregúntate qué les dirías a tus amigos si tuvieras que darles un consejo en esa situación.

Mentalidad

Piensa en las sensaciones resentidas después de haber abandonado tu zona de confort. Es como montarse en una montaña rusa: en un principio te sentirás inseguro e intimidado, pero después disfrutarás de una buena inyección de adrenalina y no podrás esperar para volver a cruzar los límites de tu zona de confort.
Piensa en todos los beneficios que obtienes si abandonas tu zona de confort con frecuencia.

Aprende a decir sí

Participa en un panel de discusión, pasa el fin de semana fuera de la ciudad o ve a un evento en el que no conozcas a casi nadie. Aprende a decir que sí y fomenta así tu crecimiento personal.

4. Nuestras conclusiones

    • Estando en tu zona de confort, tomarás decisiones sin riesgo
    • Si quieres aprender cosas nuevas y superarte cada vez más, deberás abandonar tu zona de confort
    • Trata de abandonar tu zona de confort paulatinamente para no sentirte abrumado

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